La industria de la guitarra eléctrica contemporánea esta fabricando excelentes instrumentos a unos precios muy competitivos y basta una consulta rápida sobre ‘¿qué era un instrumento barato hace veinte años?’ para salir de dudas.
Antes de comprar una eléctrica debemos tener claro si:
a) Es nuestro primer instrumento
b) Estamos dando un salto a mayor presupuesto/mejor calidad.
Si es nuestro primer instrumento, la segunda pregunta que hay que hacerse es:
a) La quiero para tocar básicamente un solo estilo (heavy metal, rock clásico, blues, pop, etc.)
b) Quiero un instrumento versátil que me permita tocar un poco de todo mientras aprendo.
Si es nuestro primer instrumento y vamos a comenzar nuestro aprendizaje sobre el ‘molde’ de un solo estilo el consejo es ajustarse a ese estilo. Una guitarra para metal deberá ser potente, a poder ser con tres pastillas y una poderosa salida en agudos, para los solos (cuidado, si el amplificador no es el adecuado, la guitarra se quedará en una mera caricatura de sí misma). La parte más importante de una guitarra de blues se llama ampli. Las guitarras de ritmo han de ser nítidas, presentes y hasta vigorosas, pero nunca demoledoras, a no ser que el estilo lo pida así, en cuyo caso ya no estaríamos en el nivel de principiante porque se impondría el ampli de vataje potente (y por tanto caro).
Si por el contrario estamos introduciéndonos en el mundo de la eléctrica de amplio espectro, vale la pena considerar la posibilidad de una guitarra sólida o semisólida de dos pastillas (aunque las de tres sirvan igualmente), que pueda roncar mediante un pequeño pedal y nos ofrezca un nivel aceptable de polivalencia (limpia, un poco rasposa, potente, etc.) Con esta guitarra vamos a aprender que detrás de cada estilo hay una actitud, una manera de hacerlo y tratándose de nuestro primer instrumento, se hace impensable la idea de conseguir ‘lo mejor de lo mejor, en sonido’ para cada situación musical. Es imposible, con una guitarra modesta y un ampli resultón hay que ser un genio para conseguirlo (una puntualización, los hay, pero escasean). Como en el caso anterior, el ampli es importante: el más adecuado aquí será el más abierto (en el sentido de flexible) que nos podamos permitir.
Si la compra de tu eléctrica es para dar una paso adelante, para ir a mejor, es muy importante que sepas en qué dirección vas: muchas líneas de catálogo han sido diseñadas para satisfacer las necesidades de un tipo de guitarrista en un momento concreto de su evolución. Aprovecha esa ventaja, piensa que no siempre ha sido de ese modo. La situación ideal sería que probaras esa ‘segunda guitarra’ con tu ampli, pero eso suele ocurrir muy pocas veces, de modo que partiremos de la ‘prueba en la tienda’, que es lo más corriente.
La segundas guitarras siempre han sido las de ‘reafirmación’, los instrumentos que con mucha frecuencia nos han permitido zambullirnos de lleno en el ‘estilo’, sea éste el que sea. Por tanto, de nuevo, hay una ley que es puro sentido común y ha de ser seguida a pies juntillas: pase lo que pase, reúne la mayor cantidad de dinero que te sea posible. Y si hay algún guitarrista amigo que pueda orientarte, alguien en quien confíes por su criterio, gusto, sonido, etc., hazte acompañar, ve a la tienda con él. Es también el momento de hilar más fino que la primera vez. Asegúrate de que todas las notas (trastes, para el caso) responden adecuadamente; mira detenidamente la acción de cuerda: comprueba si el ajuste de fábrica está bien para ti, y si no lo está, observa detenidamente el puente, ya que ha de permitirte regular la altura de cuerda-sobre-mástil que más te convenga. Si no lo ves muy claro, prueba o encarga otra guitarra. Revísate mentalmente tocando lo que ‘estás haciendo ahora’ y comprueba si el juego de pastillas, el completo de sonidos que te entrega la circuitería es el que se ajusta a las formas – distintas – de aproximarte a tus registros favoritos (limpio, crunchy, overdrive y saturado). Si la guitarra que estás probando te entrega una porcentaje alto de ‘satisfacción mecánica’ (peso, acción, manejabilidad, mástil, etc), ya estás en el buen camino. Puede que las pastillas, los registros, no sean del todo ‘perfectos’. Si se da el caso – y la parte mecánica te satisface – piensa que siempre puedes cambia el juego de pastillas un poco más adelante, con una pequeña inversión extra. Si es este un motivo de duda, no te preocupes, ocurre cientos de veces cada día; es muy frecuente el cambio de pastillas como segundo paso a una compra decidida. No obstante, no caigas en la trampa de intentar compensar las ‘lagunas’ de sonido con pedales: “Suena un poco pinchada pero si le pongo un ecualizador, pues…” Nada recomendable. Has de salir de la tienda con tu guitarra nueva sin dudas a este respecto: por lo que respecta al sonido, los pedales han de ser siempre ‘un complemento, algo que potencie o coloree el sonido en alguna dirección’, nunca un parche que maquille un segmento hueco que no acaba de….
Revisa los controles: selector, volumen y tono (recorridos progresivos, sin saltos bruscos), y si usas un ‘pedazo de palanca’, tómate el tiempo necesario para averiguar si hay o no fugas de tensión (ten cuidado, si se diera la circunstancia, las luchas contra la estabilidad de un sistema que ‘pierde’ son desesperantes. No vale la pena pasar horas y hora ajustando un sistema deficiente. Buenos bloqueos, buenos muelles, buena recuperación y sobretodo, un sistema ¡estable!
PUNTOS DE INTERÉS
ESTABILIDAD:
Una guitarra estable es aquella que una vez colgada de nuestra correa puede mantener el mástil paralelo al suelo, por su propio peso. Si la guitarra cabecea o recula, el equilibrio de esa pieza está en entredicho. Es bastante raro que ocurra hoy en día.
CABLE:
Procura tener buenos cables de conexión. Es importante acostumbrarse a usar cables con un extremo en L. La avería más corriente en una guitarra suele ser la rotura de la toma del jack. Si se usa un jack con un extremo en L, sencillamente se evita esa contrariedad. Los cables demasiado largos captan parásitos (no te extrañe si un día oyes la radio a través de tu ampli: estarás usando un cable muy largo y puede que te encuentres en un sitio elevado. El cable es la antena). Piensa en las dimensiones de tu local y en un escenario de unos tres/cuatro metros de profundidad. Suele ser la referencia más fiable.
CUERDAS:
Si eres un principiante, lo mejor es partir de un juego del calibre 0.9 (ve a tu tienda habitual y prueba distintas marcas). Más adelante irás viendo que a más espesor de cuerda, más captación en la pastilla y por tanto más definición de nota. Pero también más dureza y tensión. Da tiempo al tiempo. Pon especial cuidado en el balance de cuerdas, no puede ser que una prima suene ‘ahogada’, mortecina, en comparación con una segunda. El balance de volumen correcto entre las seis cuerdas se percibe como una sensación muy natural, y cuando no existe, ‘algo’ interiormente nos avisa. Escúchalo. No es muy frecuente, pero puede ocurrir.
CLAVIJAS:
Comprueba que el giro del eje de la clavja sea regular y progresivo, sin saltos bruscos (cuidado: si no has encordado bien, pueden surgir ‘clics’ que disminuyan la tensión bruscamente). Lo verás venir, pero aún así lo remarcamos: con el tiempo, consigue las más caras que puedas pagar.
MÁSTIL:
Hasta que no lleves un tiempo tocando no vas a poder esclarecer si tu mano se ajusta mejor o peor a la cara interna del mástil, allí donde se apoya la palma de tu mano (por la sencilla razón de que estás empezando). Como todas las manos son distintas, es importante que en tu primera guitarra sientas que al cerrar la mano sobre el mástil no se te ‘ahoga’, ni ‘te sobra mástil’. Es como un guante pero al revés. También, un poco más adelante te darás cuenta de si tu mano, al desplazarse a través el mástil, se adapta mejor a los perfiles en C, D, V, U, o las múltiples variantes que hay en el mercado. Todo llegará. De momento siéntete cómodo.
CUERPO:
Las guitarras de cuerpo sólido son más pesadas, las semisólidas (huecas) son más livianas. El cuerpo sólido favorece el sustain y por tanto acentúa más el ‘efecto lupa’ sobre el sonido emitido por la pastillas. Las semisólidas son más aéreas, sopladas, y las de gran caja son serias, mates y un poco neutras (más jazzeras). Tú mismo verás, con el tiempo, cada diferencia. Se fabrican ya cuerpos en materiales nuevos, que probablemente serán más y más corrientes a medida que transcurra el tiempo. Las maderas para construir guitarras serán un lujo dentro de pocos años. Es un poco pronto para tener esto en cuenta, pero si se diera el caso, no infravalores los nuevos materiales, son muy estables.
PASTILLAS:
Solo una idea introductoria: las pastillas simples y las dobles. Las simples son más brillantes, tienen un poco más de ‘mordisco en el ataque’; las dobles son más limpias (captan menos parásitos) y producen un sonido más redondeo, espeso y definido. Guía de urgencia: compara una Tele con una Les Paul. Por lo demás, los catálogos de pastillas para guitarra son ahora inmensos y hay una pastilla para cada guitarra/posición/situación/ economía, etc. etc. Comienza a documentarte sobre marcas/modelos/fabricantes y características. Es importante, son ‘la voz de la guitarra’; un buen juego de pastillas (adecuado) puede cambiar tu visión del sonido como guitarrista; no es broma. En cuanto a configuraciones, las guitarras suelen llevar varias combinaciones de tipos de pastilla; recuerda S= single, H=humbucker, doble. De ahí proceden las múltiples combinaciones posibles: HH, SH, SSH, SHS, HSH, etc. La pastilla de agudos (puente) suele entregar más volumen porque es la pastilla que se asigna normalmente al solo. Pero no en todos los modelos/marcas es así. Más de tres pastillas en una guitarra eléctrica ya es una rareza. Pero las hay.
ELECTRÓNICA:
Básicamente dos ideas, electrónica pasiva y activa. Las guitarras ‘normales’, por entendernos, son pasivas. Las ‘otras’ son activas ya que en ellas se incluye un circuito interno que ha de ser alimentado con un pequeña pila (normalmente de 9 volts). Las guitarras activas suenan más limpias y definidas, aunque sus detractores dicen que algo de la calidez del sonido original de la madera se pierde entre tanto cable y circuito. Pero eso, en su momento, será una apreciación personal tuya. Va a gustos.
CONTROLES BÁSICOS:
Selector de pastillas: te permite conmutar (elegir) entre una/varias pastillas. Pueden ser de tres o cinco posiciones. La configuración básica de los selectores de tres posiciones es: M – MP – P; la de cinco posiciones es M – MC – C – CP- P (donde M = mástil; C = centro; P = puente). Dependiendo del fabricante o el diseñador del circuito, pueden darse múltiples variaciones. Controles de tono: normalmente se asignan dos a la circuitería de la guitarra. Son, básicamente, filtros que permiten regular la respuesta en agudos/graves de cada pastilla. Hay muchas variantes (desde el tono con tope de medio recorrido, hasta los híbridos, o los que mediante un mecanismo de push/pull activan diversas funciones, como la conmutación a single de una pastilla de doble bobina). Toma de jack hembra: es el conector, la salida de la señal de guitarra que va al ampli. Salvo los del tipo Strato, que son de carga angular, el resto suelen ser sencillas tomas hembra alojadas en una placa de metal, situadas cerca del tornillo de sujeción inferior.
¿ MADE IN ..?:
El grueso de la fabricación industrial de las guitarras se ha desplazado al sudeste asiático, mayoritariamente (aunque no solamente) a China. La leyenda de que las guitarras asiáticas no son ‘buenas’ está ahora fuera de lugar. No es tan importante si la guitarra está construida en China o en otro lugar (porque los controles de calidad, ahora, ya son muy estrictos), aunque es de sentido común pensar que las series de muy alta gama sean mejores, ya que representan los segmentos de élite de las firmas constructoras. Las Custom Shop son la rama artesanal de una marca industrial, y de ahí que un mismo modelo de guitarra, asequible, pueda triplicar con facilidad su precio si la procedencia es ‘artesanal bajo demanda’, es decir Custom Shop. A ser posible solicita el catálogo y observa las opciones con cuidado; como mínimo suele haber tres gamas, asequible, intermedia y alta.
ALERTA MÁXIMA
MÁSTIL RECTO, SIN TORSIONES NI DESVIACIONES:
Es el aspecto más importante de la parte mecánica del instrumento ya que cualquier distorsión en este sentido se traducirá inevitablemente en desajustes de entonación, de octava, etc. No suele ocurrir, salvo en algunas guitarras de series muy baratas que puedan utilizar maderas de poca calidad, no bien secadas. Si ocurre, probablemente será después de haberla comprado, como consecuencia de la tensión permanente que ejercen las cuerdas sobre una madera que no acaba de ser estable. Una guitarra no puede trastear en ninguna zona del diapasón; si ocurre, es porque hay un ajuste defectuoso.
Comprobación: Presiona la sexta cuerda sobre el traste doce y observa la distancia cuerda-diapasón: tiene que haber un aumento progresivo y muy discreto de la distancia, a medida que observas desde el XII hasta la cejuela (el mástil no es ‘enteramente’ recto, tiene que haber una muy suave angulación). Toma el afinador y comprueba el octavado/quintaje por cuerda; revisa los armónicos básicos, en los trastes XII, VII y V, también por cuerda.
RUIDOS PROCEDENTES DEL SELECTOR Y LOS POTENCIÓMETROS
Los conmutadores de selector (y otros, si los hubiera) así como los potenciómetros de volumen y tono no han de producir ruidos, clicks, ni chasquidos. De ocurrir, lo más normal es que sea una avería que se soluciona con un sencillo spray (es bastante frecuente, por causa de la humedad). Una guitarra nueva debe pasar por una revisión básica. Recuérdalo, pagas tú.
PALANCAS ‘LOCAS’
Presiona el brazo del vibrato hasta relajar todas las cuerdas al máximo. Libera la tensión y deja que la palanca se recupere sola. Comprueba si la guitarra se mantiene afinada. Debe estarlo.
En España todos los productos tienen dos años de garantía, guarda los comprobantes de compra y las facturas.