LUARCA – ASTURIAS

Un pequeño pueblo asturiano, Luarca, se halla situado en plena costa cantábrica, orientado a mar abierto. A lo largo de generaciones sus habitantes vivieron de la pesca y se afirma que muchos de ellos se especializaron en la captura de la ballena. El acceso al pueblo, por causa de la orografía, el aislamiento y las deficientes comunicaciones por tierra, nunca fue fácil, así que la comunidad permaneció bastante aislada hasta bien entrado el siglo XX, razón por la cual su sencillez y frescura quedaron preservadas. La parte vieja de la ciudad, la que da al mar principalmente, es hoy como un paisaje de sueño.
En una de las laderas cercanas al pueblo se halla el cementerio, que mira también a mar abierto. Allí yacen los viejos marinos que pasaron su vida bregando a brazo partido con los gigantes del mar, porque esa era su manera de subsistir. Que alguien hubiese pensado en situar el cementerio en esta ladera, de cara al mar, me pareció una hermosa manera de honrar a quienes vivieron de él y en él: si es que hay otra vida, también quiero ver el mar desde allí.










