UN GESTO DE ARTE

Ruth, una escultura de Josep Maria Camps i Arnau, está en la Plaça de la Virreina desde el 8 de septiembre de 1949. Tengo que confesarlo, paso tan amenduo por su lado que ya casi ni la veo. Una mañana, muy temprano, salí a dar una vuelta en bici por el barrio y fui a parar a la Plaça de la Virreina. Estaba completamente solo y apenas hacía un rato que había salido el sol. Me llamó la atención la figura de Ruth porque alguien había colocado una rosa entre sus manos. Lo hizo de forma que diera la impresión de que Ruth observaba, e incluso olía el perfume de la flor. Y de pronto, gracias a la presencia de la rosa, me di cuenta de que Camps i Arnau había capturado en una masa de metal la delicadeza del gesto femenino: la expresión de su cara parece estar diciéndonos que la rosa le evoca algo, como un recuerdo que la sonrisa convierte en amable y la mirada – un poco perdida – en irrecuperable. No sé quien fue, pero la persona que colocó la rosa entre sus manos creó un gesto de arte.







