rafazaragoza.com rafazaragoza.com

SOLTERO, ¿EH?

30/07/2008

BIRRAS PZA DIAMANTE

(Plaza del Diamante. Barcelona, 7 horas 43 minutos)

Por razones de trabajo, muchos veranos tengo que pasar algunos días de Rodríguez. Normalmente los veranos son calurosos en Barcelona, más por la sensación de humedad que por el propio registro del termómetro. Llegado el momento de pensar en la comida, con toda franqueza, no me apetece nada cocinar: cocinar para uno es una lata, así lo veo yo. Me acerco entonces al súper más cercano, compro un par de pizzas, un par de botes de comida enlatada, unas cervezas y voy tirando…
Recuerdo que el año pasado hacía cola en el súper y acababa de comprar unas pizzas, unos botes de comida enlatada, algún congelado precocinado y media docena de cervezas. Ya en la caja, a punto de pagar, me di cuenta de que había detrás de mi una señora mayor, casi anciana, que miraba mis compras con un aire medio socarrón. En su cara había aparecido una sonrisa que estaba a medio camino entre la condescendencia y el cachondeo sutil. Se dirigió a mí, y señalando mis compras elementales me dijo:

- ¡Soltero, ¿eh?!

- Si señora, sí. Soltero – le contesté.

PATRIMONIO VEGETAL

28/07/2008

Arbol 1

arbol 2

Acabo de leer el artículo publicado en Babelia por J. A. Millán, sobre el libro reciente de Isabel Núñez donde se recopila la historia – ¿o sería mejor decir epopeya? – del azufaifo. El artículo aparece reproducido en la página web de Isabel Núñez:
http://isabelnunez-zbelnu.blogspot.com
Me ha gustado especialmente el comentario de Millán sobre el concepto de patrimonio vegetal, aquello que nos dejaron quienes nos precedieron y que a su vez deberíamos mantener, cuidar y mejorar para entregarlo a las siguientes generaciones.
Casualmente acabo de regresar de un breve viaje por el sur de Francia y todavía no me he repuesto del impacto que me ha causado el esplendor vegetal de la región (Aquitania). En cualquier pequeño pueblo – no más de quinientos habitantes – el cuidado por el entorno es asumido por sus habitantes de una forma natural, como si supieran desde siempre que aquello no ‘es solo suyo’, es ’suyo pero también de todos’. He visto hileras larguísimas de plátanos de treinta metros de altura, castaños majestuosos, olmos, robles, etc, sanos, alegres y fuertes, de un verde restallante.
Es cierto que nuestro clima no es comparable al de Francia, pero no por eso ha de caer en saco roto aquello que deberíamos atender con cuidado. Me golpea la imagen de Barcelona vista desde Montjuïc, es un auténtico ladrillazo, con todas las letras.

CANAL 1

TODO ES MOVIMIENTO

17/07/2008

VIA L�CTEA 5

La subjetividad es engañosa. Puede que ahora, en tiempo ya de vacaciones, estemos cómodamente echados leyendo un libro, disfrutando de una sensación de quietud reparadora. Pero en términos absolutos, esa sensación no solamente es falsa, ¡es aberrantemente falsa!

Siempre que medimos la velocidad lo hacemos con respecto a ‘algo’. Con respecto al Sol, la velocidad de traslación de la Tierra es de unos 4 Km por segundo. Con respecto al centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, el Sol viaja a través del espacio a 240 Km por segundo. Si tenemos en cuenta que la Viá Láctea y nuestra ‘vecina’ Andrómeda se están atrayendo mútuamente, hay que saber que la velocidad de traslación de nuestra galaxia es de 500.000 Km por hora.

La próxima vez que estemos parados en un paso de peatones, convendría sumar esas velocidades: 500.000 Km por hora, más 240 Km por segundo, más 4 Km por segundo; es decir, que estaríamos ‘parados’ a una velocidad de 83.577 Km por segundo. De poder usar esta velocidad a nuestro antojo nos plantaríamos en la Luna en cuatro segundos y medio. Todas las personas hacemos un viaje diario de unos 720 millones de kilómetros, un trayecto que nos permitiría pasear un ratito por Júpiter. Y no obstante tenemos amenudo la sensación de reposo.

EL VIAJE PLANETARIO DE LA IDEA

9/07/2008

SOLA - NASA 2

El Sol es el centro de referencia de nuestro universo más cercano y cotidiano: el sistema solar. Es nuestro ‘barrio’ del universo y está situado a las afueras de uno de los cuatro brazos de nuestra galaxia-madre, la Vía Láctea.

Hace muchos años, una persona muy introducida en el mundo de la Astrología me explicó una historia que resumía el tránsito de la idea, desde su destello inicial hasta la consolidación y aceptación colectiva, a través de la simbología de los planetas y la explicación me pareció tan apasionante que quiero reproducirla aquí. La comprensión de este tipo de razonamiento solo es posible si se tiene en cuenta la evolución de nuestra capacidad de percibir el mundo en términos evolutivos: los humanos elaboramos primero el pensamiento mágico, luego el simbólico y más tarde el científico. El hecho de que el pensamiento científico sea ahora el ‘oficial’, en nuestros días, no invalida las dos etapas anteriores, puesto que sobre cada estadio de la evolución de la comprensión del mundo se ha construido el andamio de su posterior grado evolutivo (preguntand a una mujer sobre su ‘impresión’ a cerca de algo y luego corroboradlo. Ellas están ligadas a la continuidad de la vida y tienen ‘un algo intuitivo’ que desorienta a los varones; sin embargo – y por contra – son capaces de cometer errores en aspectos de la realidad inmediata, más predecible: los hechos; las hembras suelen intuir cosas poco comprensibles más allá de la razón predecible). Es cierto que el pensamiento científico es de una exactitud implacable, pero – por la razón que sea – los humanos también intuimos y no pocas veces de forma certera. Esta es, en resumen, la mecánica de la idea que quiero transmitir.

El Sol es el principio generador de todas las cosas, al menos en nuestro ‘barrio’: pocas dudas puede haber a cerca de esto.

El planeta Mercurio – esto acaba de ser descubierto hace muy poco – contiene un núcleo magnético que representa el sesenta por ciento de la masa total del planeta, cosa que le convierte en el ‘imán’ prácticamente más poderoso del sistema solar. No existe ningún planeta con semejante masa de nuclear magnética en nuestro sistema solar.

mercurio casco alado 4

El dios Mercurio representa el nacimiento primigenio de la idea, el destello mismo de lo nuevo, la nueva manera de hacerlo o de la otra vertiente, enteramente distinta, de concebir o proponer lo que ya es conocido. La imagen del casco del dios alado es ya lo suficientemente reveladora. Es la chispa, el propio germen de una nueva forma de ver, o de una forma distinta de reconducir lo mismo que existía, pero de otro modo.

venus parcial 4

No puedo explicarlo porque no tengo la suficiente seguridad como para hacerlo, pero la simbología de la diosa Venus siempre ha representado las pasiones, la duda, la incertidumbre en el momento de elegir, el ¿qué será si hago esto.?… La idea se pone en cuestión, aparecen las dudas en el momento de llevarla a la práctica y en el fondo hay que tomar una decisión sobre la forma de impulsarla hacia el futuro. Es un momento importante.

nasa earth 4

La Tierra representa el momento de asumir la decisión, allí donde la idea se encarna y se proyecta sobre el futuro.

marte 4

Marte siempre ha sido principalmente asociado con el dios de la guerra, pero la idea de base es la que cuenta: es el propio movimiento, la dispersión bajo una fuerza impulsora, el rasgo característico de Marte. Para bien o para mal, la idea es impulsada por el influjo expansor de Marte.

jupiter 3

Júpiter es el gran benefactor, de modo que cuando la idea consigue caer bajo su influjo, las vertientes positivas se potencian y puede producirse una enorme difusión y aceptación del concepto base, de la comprensión global del concepto, con todas sus consecuencias.

saturno<br />
 5

Desde siempre se ha dicho – y yo no sabré argumentar el porqué – que Saturno es el gran obstructor. Así que el tránsito de la idea puede llegar a Saturno y quedar totalmente bloqueda, o por el contrario, ‘pasar el filtro’. De ser así, la idea ya tiene un enorme potencial de futuro.

Al llegar a este último tramo del sistema solar, mi amigo me informó sobre la coincidencia, prácticamemnte sincrónica, del descubrimiento de los planetas Urano (coincidiendo con el descubrimiento del subconsciente), Neptuno (con el Inconsciente) y Plutón (con el Inconsciente Colectivo).
Yo no puedo saber hasta que punto la historia es o no fiable, pero la explicación de la evolución, desde la aparición de la idea hasta su asentamiento en el inconsciente colectivo, desde el punto de vista simbólico-planetario, me pareció de una lógica aplastante.

URANO
urano 5

NEPTUNO
neptuno 3

PLUTÓN
plutón 3

(Fotos, fuente: NASA)

ATRAVIESA EL METAL

4/07/2008

PARA YA 5

Kbn, kso pma x andpbc df kcye lkfnr qucjpw f lk?

‘LA PLAZA DEL AZUFAIFO’- ISABEL NÚÑEZ

2/07/2008

PORTADA LBRO AZUFAIFO1.jpg

El pasado domingo subí al castillo de Montjuïc después de años de haberme negado en redondo a hacerlo. La desmilitarización de un lugar que ha propiciado muchos y malos recuerdos, tras el paso al dominio digamos civil, me hizo cambiar de parecer. No me gustan las fortalezas, no me gusta la rigidez y he de confesar que la entrada misma, ese pétreo túnel que se bifurca al más puro estilo ‘mazmorra para Orcos’ me removió las entrañas. Pero no quiero hablar de eso ahora.
Desde lo alto del castillo se divisa una Barcelona que es un condensado de cubículos abigarrados, pegados uno a otro, en una apretura de ‘materia urbana’ que impresiona. La falta de zonas y espacios verdes, abiertos, desde esa perspectiva, cobra una evidencia apabullante. Recomiendo a cualquier barcelonés que suba al Tibidabo o a Montjuïc para que pueda hacerse una idea clara del tipo de ciudad en la que estamos viviendo. La vista es bonita, pero la ciudad vista desde arriba, no lo es.

Viene esto a cuento porque recientemente se celebró en una pequeña plaza de la ciudad, en una terraza que se cedió amablemente, la presentación de un libro en el que se explica, cronológicamente, como la iniciativa de un grupo de ciudadanos – Isabel Núñez fue su principal impulsora – consiguió salvar un árbol, un azufaifo enorme que la voracidad urbanística había ya condenado sin remisión, (’La plaza del azufaifo’, Isabel Núñez, Ed. Melusina). La batalla fue ganada y allí donde seguramente habría existido un hueco enorme cegado por el cemento será construida en el futuro una pequeña plaza que se llamará Plaça del Ginjoler (azufaifo en catalán).
La presentación del libro fue una acto sencillo, con un centenar de asistentes y a mi me gustó especialmente la actitud serena, receptiva y también silenciosa de quienes estábamos allí. En algún momento llegué a pensar que el silencio y la presencia incuestionable de quienes asistimos al acto tenían algo que ver con el azufaifo, también silencioso por naturaleza y a la vez rotundo en su presencia. Se lo comenté a Isabel en una ocasión y quiero repetirlo: hay una humildad majestuosa en el gigante vegetal de la que deberíamos aprender, todos.

ginjoler