Una de las consultas frecuentes a esta página tiene que ver con la tendinitis del guitarrista. Muchos lectores se interesan por los síntomas y los mecanimsmos de prevención de esta patología cuando comienzan a sentir molestias, compresiones, hormigueos y hasta entumecimientos de grupos musculares – sobretodo en la mano izquierda, si son diestros – que impiden o entorpecen el movimiento natural de la mano o los dedos.
Las tendinitis no afectan solamente a los guitarristas. El mecanismo que permite comprender sus causas es de sentido común. Cualquier profesional que utilice un grupo de músculos de la misma forma, repitiendo el esfuerzo muscular como una secuencia, una y otra vez, puede desarrollar una forma de tendinitis. La causa de esta enfermedad proviene del esfuerzo concentrado y repetido que sobrecarga una serie de músculos dejando otros vecinos con escasa o nula actividad. El sistema muscular no puede ser entendido bajo la forma de núcleos aislados ‘de actividad’. Aunque nos parezca que solo estamos moviendo las manos y un poco los antebrazos, los guitarristas debemos tener en cuenta que en nuestra práctica diaria hay todo un complejo sistema de relaciones motrices en las que intervienen desde las falanges de los dedos hasta la columna vertebral.

El primer consejo a tener en cuenta para evitar la tendinitis es no tocar ‘en frío’. Hay muchos ejercicios de precalentamiento y – si son recomendados por un profesional – todos serán aconsejbles. Aunque en casos serios, severos, lo más aconsejable es un tratamiento personalizado. Esta es una de las (muchas) tablas de ejercicios de precalentamiento, aconsejable sobretodo para las sesiones de estudio, cuando hayamos planificado por ejemplo una mañana de práctica continuada.
- Cerramos el puño de la mano izquierda. Lo llevamos a la altura del hombro derecho. Luego, la mano derecha agarra el codo izquierdo y tira de él en dirección hacia arriba, hasta que notamos tensión en la zona del homóplato izquierdo. No forzar demasiado. Retenemos la posición y contamos cinco segundos. Aplicamos un poco más de tensión, apenas un momento y soltamos suavemente el brazo hasta que recupere su posición natural en reposo. Repetir toda la secuencia cinco veces.
- El mismo ejercicio se aplica al otro brazo. También cinco veces consecutivas. Es importante tener en cuenta que los movimientos han de ser pausados, lentos y no hay que sentir una tensión excesiva en ningún momento; sí una suave sensación de tensión, pero no intensa, de lo contrario en lugar de arreglar las cosas podríamos empeorarlas.
- Tomamos un momento de descanso después de las dos tandas de ejercicios anteriores.
- Estiramos suavemente el brazo izquierdo y lo desplazamos hacia adelante, de forma que esté más o menos a una distancia de un palmo del cuerpo. A continuación giramos totalmente la palma de la mano (si antes miraba hacia atrás, ahora mirará hacia adelante). Es un movimiento de torsión del brazo completo y enseguida notaremos una tensión que sube desde la muñeca hasta el hombro. Con el brazo en esta posición, la mano derecha agarra a la izquierda y la empuja hacia atrás, en dirección a la espalda, hasta que notamos que el movimiento queda bloqueado a la altura de la muñeca. Retenemos esta posición durante cinco segundos, luego presionamos un poco más – un momento – y relajamos el brazo de nuevo hasta que quede en reposo, en su posición natural. Repetimos este ejercicio cinco veces.
- Exactamente la misma secuencia, repetida con el otro brazo.
Hasta este momento habremos trabajado la siguientes zonas: hombros y homóplatos; musculatura de brazos y antebrazos. Y ahora nos quedan las manos. Un ejercicio que aconsejan los métodos de balalaika, un instrumento de cuerda ruso, no hay que decirlo, de un lugar donde tener las manos heladas es más que normal. La finalidad de este ejercicio es activar la circulación de la sangre en las dos manos en un tiempo relativamente corto.
- Unimos las palmas de las manos de forma que cada dedo se ‘encuentre’ con el que lleva su mismo nombre. Imaginamos que los dedos de las dos manos están pegados por las yemas. Apretamos una palma contra otra y sin dejar de presionar vamos separando los codos hasta que queden en posición horizontal, brazos y antebrazos paralelos al suelo. En ese momento los dedos de las dos manos estarán un poco arqueados, formando una especie de pirámide hueca.
- A partir de este momento empujaremos desde los codos, relajando suavemente la tensión que soportaban los diez dedos, hasta que de nuevo se unan las palmas de las manos. Repetimos cinco veces.
- Relajamos las manos y los brazos; esperamos dos minutos.
- A continuación imaginamos que tenemos las manos mojadas. Se trata ahora de hacer un movimiento repentino, brusco, como cuando estamos en el mar y queremos salpicar con agua la cara de alguien. Tenemos los puños completamente cerrados y en un instante los abrimos de golpe, para relajarlos enseguida. Repeteir cinco veces, dejando veinte segundos entre cada secuencia de movimiento.
- Toda la musculatura de las manos se activa porque se han irrigado los tejidos en bloque. De esta forma hemos conseguido activar la musculatura de la zona de los hombos y su parte posterior; hemos conseguido activar los músculos de los brazos, antebrazos y también la musculatura de las dos manos.
- A lo largo de las sesiones de estudio, descansar (a ser posible pensando en otra cosa), levantarse de la silla y caminar erguido cada veinte minutos o media hora. Y ahora, a trabajar. En serio, no digas ‘a mi nunca me pasará’.