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DIEZ ENTRE MIL – LA VANGUARDIA – TOP 10

18/06/2009
Selecció de discografía

Selección de discografía

Recibo una llamada de Esteban Linés, quien amablemente me invita a colaborar en su sección MI BANDA SONORA IDEAL, un módulo que forma parte de su página dominical centrada específicamente  en la discografía.

Elegir solo diez temas, tras un carrerón de escuchador militante es dificilísimo, así que decido tomarme las cosas con calma y hago mi selección, más guiado por el instinto que por otra cosa.

Hendrix es mi héroe de juventud, mi primer referente-guitarrista,  de quien aprendo que el instinto musical es el soporte de la arquitectura interior de un músico. Con los años llegué a averiguar que Jimi no sabía prácticamente nada (en el sentido de conocimienos musicales), tocaba, tocaba y tocaba sin parar. Era frecuente verle preparando el desayuno y ya llevaba la guitarra colgada al cuello; en su dormitorio había un amplificador; en sus años mozos, llegaba paseando al bolo, con la guitarra al cuello, y al finalizar la actuación regresaba por donde había venido, y seguía tocando… Enfín, un caso de enorme talento natural, desgraciadamente malogrado. El segundo turno de solo de All along the watchtower es un condensado de recursos técnicos que surgen con esa  frescura que nos hace sentir que ‘aquello es la primera vez que se toca’, la espontaneidad limpia, directa y rotunda que todo guitarrista quisiera tener siempre. Pero las musas son escurridizas, incluso las de Jimi.

Quiero explicar – con respecto a la grabación de este tema – una aécdota muy reveladora (al menos lo fue para mi).  Jimi estaba en una de esas superfiestas de los setenta cuando llegó alguien con el último disco de Dylan bajo el brazo, que acababa de ser puesto a la venta esa misma tarde. Al escuchar por primera vez All along the watchtower Hendrix se quedó prendado, la canción le había impactado de un modo brutal. Estuvo escuchándola una y otra vez durante toda la noche. Según he podido leer, pidió a un amigo que le escribiese la letra tras lo cual comenzó a seguirla mientras iba sonando la canción.

Sin abandonar la fiesta, a primera hora de la mañana Hendrix pidió que avisaran al técnico de grabación para que se abriera el estudio: quería grabar la canción ¡ya! Si la información de que dispongo es cierta, en menos de 24 horas Jimi escuchó, asimiló y elaboró una versión magistral del tema de Dylan y nos dejó uno de los diez mejores solos de guitarra de rock de todos los tiempos. De esto hace cuarenta años, y en cada nueva nueva votación de guitarristas y aficionados, el solo de All along the watchtower sigue apareciendo entre los diez mejores de la historia.

TOP 10 - LA VANGUARDIA RAFEL ZARAGOZA

TOP 10 - LA VANGUARDIA RAFAEL ZARAGOZA

EL TIEMPO ES DE GOMA

9/06/2009
el tiempo no es una magnitud absoluta

El tiempo no es una magnitud absoluta

Situamos a dos observadores, A y B, sentados uno frente a otro, ocupando los extremos de una mesa. En el techo  situamos una bombilla exactamente a la altura del punto medio de la mesa. Los observadores A y B están dentro de un vagón de tren; el sentido del movimiento será de izquierda a derecha.
Queremos averiguar cuánto tiempo tarda la luz en llegar al observador A y al observador B. Ponemos el tren en marcha y encendemos la bombilla. La luz llegará a la retina del los dos observadores exactamente en el mismo instante, porque no hay nada que pueda superar la velocidad de la luz.
Si nos basamos en este axioma (”nada puede superar la velocidad de la luz”), vamos a encontrarnos con una paradoja, ya que:

1) El observador B recibirá la luz como resultado de la suma de dos velocidades (VL + VT, la velocidad de la luz más la velocidad del tren)

2) El observador A, sin embargo, recibirá la luz como resultado de la resta de dos velocidades (VL – VT, la velocidad de la luz menos la velocidad del tren).

Está claro que el sentido de la marcha del tren afectaría (debería afectar) al observador A, puesto que la velocidad final del rayo de luz, para él, proviene de una resta mientras que para su compañero de experimento, B, es una suma. En realidad no ocurre así, la luz llega a los dos observadores en el mismo instante .
Pero este razonamiento repugana a la lógica, así que debe haber una explicación coherente que aclare esta paradoja.

La velocidad del tren es constante, no cambia; la velocidad de la luz es constante y ninguno de los observadores se ha movido de su lugar. Es un sistema en el que todas las referencias son constantes. Para dar una explición a este fenómeno, la única posibilidad que nos queda por revisar es la distorsión de las dimensiones, es decir, que no cambiaría el fenómeno en sí, sino el soporte del fenómeno. Ya que las dimensiones espaciales tampoco han cambiado (alto, ancho y profundo permanecen iguales), solo nos queda por revisar una posibilidad: que haya cambiado el transcurso del tiempo, que el tiempo real ‘de reloj’, no sea el mismo para el observador A que para el B. Y eso es lo que ocurre realmente. O se comprime el tiempo para el observador A o se dilata para el observador B. Porque es físicamente imposible que se de una igualdad en una ecuación si las magnitudes de ‘cada lado’ de la ecuación son distntas. Puesto que la luz llega a las retinas de los observadores en el mismo instante, aparentemente hay una igualdad, pero el sentido común nos alerta de que eso es imposible, porque en un lado de la ecuación tenemos la velocidad de la luz más la velocidad del tren, y en el otro, la velocidad de la luz menos la velocidad del tren. Eso, jamás puede dar como resultado una igualdad. Por tanto el soporte del fenómeno llamado tiempo se distorsiona.

Un viajero recién llegado de Australia, que ha viajado en avión, al llegar a su destino será unas millonésimas de segundo más joven que cuando partió. Esto no es ficción. Es real. El tiempo es de goma.

GAUDI – EL DRAGÓN DE HIERRO

2/06/2009

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Los herrajes, los trabajos ornamentales en la arquitectura de Gaudí llaman poderosamente la atención, por su refinamiento y por el cuidado en el detalle. Suelen ser verjas, puertas, remates, etc. en los que se doma el hierro hasta el punto de convertirlo en un elemento que pierde su rigidez natural. El impacto estético es tan fuerte que uno acaba olvidando que ‘aquello’ es hierro.
El padre y el abuelo de Gaudí fueron trabajadores del hierro, y esa es una buena razón que puede justificar el porqué de los elementos ornamentales metálicos en una arquitectura tan evanescente. Gaudí conocía de primera mano todo lo que puede hacer un buen artesano moldeando el metal.