
Banderas de colorines
¿SOBERANÍA?
No importa quién seas o dónde estés viviendo; no importa tu religión, tu forma de vida o tu ideología política…, vives en un país. Todos vivimos en un país, es un hecho. Un país es un territorio en el que sus habitantes (de carne y hueso) suelen pasar la vida.
Hasta este momento histórico, las naciones han tenido su propia forma de vida y con ella un ‘código legal’ – digamos una Magna Carta – que refleja el sentir de los ciudadanos y organiza la vida colectiva mediante leyes. Puedes llamarle Constitución, Reino, o, si lo prefieres, Tradición, pero sea como fuere, este tipo de ‘código-legal-nacional’ ha estado funcionando en nuestro mundo a lo largo de siglos. De la singularidad legal de una nación y de los rasgos peculiares de su identidad basados en las leyes, emergió el concepto de soberanía. El Estado, en una nación, toma decisiones para prevenir, defender, proteger, etc. a sus ciudadanos, ya que finalmente los ciudadanos son el propio Estado. Y puesto que los ciudadanos son el Estado, entonces los ciudadanos son también la soberanía. ¿Realmente? Ya no es así.
Solo si hubieras estado viviendo fuera del sistema solar – ¡bastante improbable¡ – desconocerías la realidad de una crisis económica que ha expandido sus tentáculos alrededor del planeta. Para algunas mentes brillantes, incluso más profunda que la del crack del 29. Y puede que sea cierto. Este es el asunto.
En nuestros países civilizados, democráticos, un mecanismo simple organiza el poder y las responsabilidades de un Estado: los votos. Confiamos en nuestros políticos y les votamos. Pero de pronto aparece un crack económico mundial, tan amplio y profundo que parece que nuestras vidas sean parte del guión de un cómic barato, de clase B. Las Naciones, los Estados, las leyes y las legitimidades, en pocos meses, se convierten en nada. ¿Soberanía? ¿Qué significa eso?
Probablemente los primeros años del siglo veintiuno serán estudiados en el futuro como un cruce de caminos, como un callejón sin salida de un modelo económico que se ha convertido en una seria amenaza para los años venideros. Solo si eres víctima de la ingenuidad seguirás creyendo en los Gobiernos, los Estados y los Países como ‘entidades autónomas’. Y seamos claros, un suprapoder, alejado de la legitimidad, está moviéndolo todo. Enormes concentraciones de poder económico sacuden nuestras vidas de un modo subterráneo. Puede que lo hayas sospechado en más de una ocasión, pero ahora, si realmente quieres ver la fotografía, es clara y la tienes frente a tus ojos. El próximo paso: ¿barrer el polvo bajo la alfombra?
SOVEREIGNTY?
No matter who you are or where you’re living; no matter your religion, your lifestyle, your approach to political ideologies…, you live in a country. We all live in countries, it’s a fact. A country is a territory where its inhabitants (blood and bones) usually spend their lives.
Up to this historical moment, nations have had their own way of life and a ‘legal code’ – let’s say a Magna Carta – in which a nation reflects the feel of its citizens and organizes collective life following laws. You may call it Constitution, Kingdom, or, if you prefer, Tradition, but this kind of ‘national-legal-code’ has been working in our world for centuries. From the legal uniqueness of a nation and the singular trends of its identity based on laws emerged the concept of sovereignty – although, not always… The State, in a nation, makes decisions to prevent, defend, protect, etc., its citizens because, after all, citizens are the State itself. And since citizens are the State, then citizens are sovereignty too. Really? Not anymore.
Only if you’ve been living out of the solar system – quite unlikely! – you will not recognize the reality of an economical crisis that has expanded its tentacles worldwide. For some bright minds, even deeper than the 29 crack, and it may be true. This is the question.
In our civilized or democratic countries where we are, a simple mechanism organizes the power and responsibilities of a State: votes. We trust our politicians and we vote them. But suddenly, an economic world crash appears, so wide and deep that it looks as if our lives were the script of a B-class comic. Nations, States, laws and legitimacies become nothing in a few months. Sovereignty?, what does it mean?
The early years of the 21st century will probably be studied in the future as a crossroad, a ‘no-way-out’ for an economical model that is becoming a serious menace for later years. Only if you are a victim of ingenuousness, will you probably still trust Governments, States and Countries as ‘autonomous’ entities. And let’s be clear, a suprapower moves everything, outside of legitimacy; enormous concentrations of economical power are shaking our lives in a subterranean way. You may have suspected this fact more than once, but now, if you really want to see the picture, it’s clear and it‘s in front of you. Next step: dust under the carpet once again?

¿SOBERANÍA?