TELEFÓNICA Y LOS PENSIONISTAS
Los pensionistas con rentas bajas tienen derecho a una bonificación, a un descuento sobre el total que liquidan mensualmente a Telefónica.
Basta con echar un vistazo a cualquier cadena de televisión para darse cuenta de la agresividad de las campañas de captación de clientes que Telefónica está llevando a cabo. Es abrumador.
A los pensionistas de rentas más modestas les asiste el derecho a acogerse a una bonificación, pero el problema es que ELLOS NO LO SABEN. A mi esta situación me parece injusta, abusiva. Sencillamente porque esos clientes de Telefónica han sido ‘los mejores clientes posibles‘, ya que han estado pagando ininterrumpidamente sus recibos durante treinta o cuarenta años. Es el cliente soñado. Pero se da el caso de que estos clientes son ahora mayores y están en una situación de clara indefensión. Como no saben que pueden acogerse a un descuento, no lo solicitan. Y Telefónica se beneficia así de una legión de pensionistas con rentas bajas que deberían estar protegidos por la ley y no lo están. Ni una sola campaña televisiva para informarles de sus derechos. Es el silencio cómplice del gigante que se aprovecha de los más débiles, una práctica habitual de la compañía que, además, sigue cobrando el alquiler del teléfono a los jubilados. La suma acumulada del pago del alquiler del teléfono a lo largo de cuatro décadas daría como para comprar un teléfono ¡de platino¡ Pero, de nuevo, el silencio y la desinformación deliberada dan sus frutos.
Me pongo en contacto con el Sindic de greuges, que es el defensor del pueblo en Catalunya, y me contesta – eso sí, rápida y amablemente – que ‘ellos no tienen atribuciones como para legislar o reconducir esta situación legalmente‘, y me indica que debo ponerme en contacto con el Defensor del pueblo, por la vía de las quejas o reclamaciones. Intento hacerlo a través de la red. Me conecto, reclamo el formulario para exponer la reclamación y… LA PÁGINA NO SE CARGA CORRECTAMENTE. Todos los campos del formulario son accesibles, salvo el nombre de pila del reclamante, que queda oculto bajo un recuadro en el que se lee algo así como ‘La página se está cargando...’ Como el formulario no puede rellenarse, la reclamación se hace inviable.
El silencio interesado de Telefónica, consentido y compartido por las Administraciones, se convierte en una forma de complicidad que agrede a un colectivo de usuarios enorme, no precisamente boyante en lo económico.
A quien pueda interesar: con una llamada y una sencilla gestión puede reducirse la factura mensual de nuestros abuelos, haciendo esto:
- Llamar al 1004
- Renunciar al pago del alquiler del terminal (del teléfono).
- Acogerse al descuento que legalmente corresponde a las pensiones más bajas (basta con enviar por fax un justificante).
En este PDF se especifican las condiciones que permiten beneficiarse de la ayuda.
Si no lo hacemos estaremos sirviendo en bandeja una montaña de dinero, mensualmente, a una compañía que no demuestra el más mínimo respeto por sus clientes más fieles ni la más mínima sensibilidad social. Esto es una inmoralidad. ¿Hay alguien ahí?

