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‘ IN C ‘ – BARCELONA – 17 DE OCTUBRE – 2009

18/10/2009

IN C -WEB

El sábado día 17 de octubre interpretamos en el Fossar de les Moreres, Barcelona, el concierto   ” In C “, una idea de Terry Riley compuesta en 1964 que aparece documentada como uno de los puntales del minimalismo.
La convocatoria estaba abierta a la participación de cualquier músico-instrumento, y la orquesta contó con una veintena de intérpretes, desde saxos hasta contrabajo, más cinco guitarristas, varios carrillones-xilofones, flauta, Casio, acordeón, voz, etc.

He de confesar que la primera vez que escuché IN C (una milimetrada versión del propio Riley) me desorienté, era tan endiabladamente perfecta que no pude evitar la sensación de cucigrama sonoro gigante. Sin embargo durante el primer ensayo ya me di cuenta de que la aleatoriedad de la pieza tiraba – ¡ y mucho ! – del instinto del músico. Lo realmente admirable no es tanto la música escrita, la composición, sino la inteligencia con que el autor trama la complicidad, la interrelación que acaba creando una masa orgánica impredecible (el concierto, debido a las pautas que hay que seguir, nunca suena igual). Una experiencia musical muy rica que me sorprendió. No lo esperaba.

La formación definitiva (un par de colegas regresaban de una actuación en Francia y les fue imposible llegar a tiempo; si estuvieron in pectore):
Pau Badia – clarinete
Lali Barrière – flauta travessera
Miquel Cabal – xilòfon
Guillem Caballero – xilòfon
Oriol Caballero – guitarra
Jorge C. Porter – guitarra
Núria Carrera – melòdica
Ramon Faura – guitarra
Roger Fortea – bajo
Gerard Gil – guitarra
Elvira Jiménez – violoncelo
Hara Kraan – teclado Casio
Brady Lynch – contrabajo
Oriol Luna – percusiones
Miquel Àngel Marin – clarinete
Agustí Martínez – saxo alto
Andrea Martínez – acordeón
Carles MartínezAlmoyna - voz y percusiones
Ivan Martínez – guitarrita
Pau Martorell Abram – saxo alto
Lucas Quejido – voces
Rafa Romero – saxo
David Sitges – xilófono
Josema Urós – guitarra
Rafael Zaragoza – guitarra eléctrica

ENSAYO IN C-WEB

IN C  RAFA ZARAGOZA

ESFERAS DE TIEMPO, 12 y 12

11/10/2009

RELOJ ALMIRALL - LEM-OCT 09

La circunferencia, el círculo y la esfera, las formas geométricas redondas están en la base misma de nuestra civilización. Posiblemente la observación del Sol, de la Luna, así como de la simetría que surge de la naturaleza debieron conducir nuestra atención hacia una manera de interpretar, de entender el mundo, basada en ‘lo redondo’. Así también, la propia idea de los ciclos naturales parece sugerir la ‘redondez’ del transcurrir de las cosas reales, es decir de la existencia.

El número pi es una constante matemática que resulta de dividir la longitud de una circunferencia por su radio. El resultado es siempre 3, 1416…. seguido de un número infinito de decimales. Debido a esta infinitud de las fracciones de pi, siempre que operemos con esta constante, usando cualquier fórmula que contenga pi, vamos a obtener un resultado muy aproximado de aquello que queremos cuantificar, pero nunca un resultado exacto, rotundo. Este tipo de excepciones parecen alertar a nuestra intuición sobre lo diícil que resulta captar ‘lo real’ cuantificando las cosas desde lo abstracto, lo científico, o dicho de otro modo, desde afuera.Parece como que la ‘cola’ infinita de los decimales de pi fuese una sonrisa socarrona del tiempo, que no se deja atrapar fácilmente.

La esfera de un reloj es un círculo que se cierra sobre si mismo a los 360 grados; es la cuantificación geométrica exacta de la redondez bidimensional. Desde hace siglos estamos utilizando los relojes como instrumentos de medida ya que nos permiten establecer una referencia precisa y universal del transcurso del tiempo, un recurso indispensable para fijar y sincronizar los acontecimentos. Aunque en el fondo nadie sepa exactamente qué es el tiempo, lo que sí sabemos es que ‘transcurre’, que se mueve segundo tras segundo siempre en dirección al futuro. Sabemos que el tiempo va pasando, pero no sabemos qué es.

El ciclo que llamamos año ha sido dividido en 12 meses y en la esfera de un reloj se ordena también el transcurso del tiempo en ciclos de 12 horas – dos ciclos de 12 horas son un día – Un día contiene 1440 minutos o también 43200 segundos. Pero la distribubión de las horas en la esfera de un reloj es arbitraria, así como la duración de un segundo, de la magnitud absoluta que transcurre entre un segundo y el siguiente. La esfera de un reloj podría contener solo cinco horas o diecisiete, porque finalmente el día acabaría transcurriendo igualmente.

Hace una semana estuve en el bar de un amigo y vi allí el reloj que aparece en la fotografía. Es un reloj antiquísimo que, curiosamente, se detuvo a las doce y doce, como si hubiese cumplido a rajatabla el mandamiento sagrado de los relojes: 12 horas más doce horas, más 12 horas… y así siempre. Uno podría llegar a pensar que, en el último tramo de su existencia, este reloj hubiese hecho un esfuerzo para cumplir con la norma numérica y ya alcanzadas las doce horas y doce minutos se detuvo. En ese momento pensé que el reloj era inútil, que ya no servía para nada. Pero luego me di cuenta de que no era cierto, incluso  había una paradoja detrás de todo esto: un reloj parado marca la hora con la mayor exactitud posible, lo que ocurre es que la marca solo dos veces al día. Porque es el tiempo el que transcurre a través del reloj y no al revés.

GRIPE A: MIRA ESTO Y NO TE VACUNARÁS.

1/10/2009

http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2009/09/30/teresa-forcades-campanas-contra-la-gripe-a