SONNY TERRY Y BROWNIE McGHEE
Sonny Terry (1911-1986) y Brownie McGhee (1915-1996) formaron pareja artística a lo largo de cuarenta años. El bluesman suele ser una figura en solitario, es un hecho, ya que los solistas de blues – en un porcentaje altísimo – evitan compartir el protagonismo. La historia de este dúo está repleta de rasgos peculiares, poco frecuentes en la trayectoria de un músico de blues.
Terry y McGhee formaban una extraña pareja, dicho esto con todo el cariño. Sonny nació ciego de un ojo y por si eso fuera poco, tras una pelea, perdió la vision del otro. Brownie era cojo – aparatosamente, según se dice – desde la infancia. La imagen siempre me ha resultado cautivadora: dos músicos negros caminando por la calle; uno de ellos cojea aparatosamente mientras carga una guitarra en una mano y con la otra conduce a su compañero ciego. Es como la viva expresion de la debacle física compensada por el talento.
Terry fue un extraordinario armonicista de blues, con un estilo peculiar que entremezclaba el fraseo de la armónica, los aullidos y la melodía cantada. Era directo, claro y temperamental, con un sonido lleno, de los de a pleno pulmón. Sus arranques en frases cortas que acaban en el registro agudo son demoledores.
Brownie McGhee había aprendido de su padre la técnica del fingerpicking de los Apalaches y a los diez años ya había abandonado el hogar paterno. Durante sus primeros años de joven artista sobrevivió trabajando en los espectáculos ambulantes, los conocidos Minstrels y Medicine shows. Con los años iba a convertirse en un buen cantante, además de en un compositor original. Sus melodías tienden a huir del color menor-blues y utiliza con inteligencia las terceras mayores del acorde, consiguiendo de ese modo una atmósfera con un matiz blanco que le distingue de sus contemporáneos. Un guitarrista con un tempo muy sólido y un gran sentido de la estructura, su estilo no evolucionó demasiado a lo largo del tiempo, pero sí se refinó. Era escueto, rotundo y poco dado a las florituras, muy eficiente sobre el escenario.
La combinación de estas dos formas de abordar la expression del blues tuvo enseguida una gran acogida, ya que por una parte Sonny Terry aportaba al dúo lo más genuino del blues y por otra Brownie McGhee afianzaba la estructura rítmico-armónica, con una aproximación muy moderna para la época. Solía tocar una Martin electrificada, con pastilla simple en la boca. Aunque no siempre, en algunas de sus primerizas canciones se intuye ya el tratamiento pop, mucho antes de que la palabra y el género existieran.
