BUSTROFEDÓN: BUEYES E IMPRESORAS
Una forma muy curiosa de lectoescritura que usaron algunas culturas arcaicas del Mediterráneo oriental. La etimología de la palabra está formada por tres bloques, Bou – buey en griego -, strofe – vuelta, giro – y don – terminación adverbial. La idea proviene del modo en que los bueyes araban los campos: un surco se labraba de izquierda a derecha y el siguiente en sentido contrario. La escritura en bustrofedón se basó en el mismo principio, ya que al llegar al final de una línea no había que retroceder al principio de la siguiente para seguir escribiendo; la línea se escribía de izquierda a derecha para continuar la siguiente en sentido derecha-izquierda. Lo más curioso del asunto es que en esta segunda línea la orientación de las letras cambiaba, es decir, si en la primera línea las letras aparecían tal y como podemos leerlas aquí, en la línea siguiente las letras aparecían escritas como ‘imagen de espejo’.
La práctica del bustrofedón fue progresivamente abandonada hasta que cayó en desuso. En el fondo se trata de un mecanismo de lectura en zigzag que por un lado permite al lector ganar tiempo – puesto que el ‘golpe de vuelta’ no existe – y sin embargo obstaculiza la lectura fluida, ya que en cada nueva línea la grafía de las letras gira sobre sí misma 180 grados. Aunque es una palabra arcaica, sigue siendo utilizada como parte del vocabulario técnico del entorno de las impresoras (en referencia a los cabezales que imprimen sucesivamente de derecha a izquierda y de izquierda a derecha). Así funciona la transmisión del conocimiento, lo que antes hacían los bueyes ahora lo hacen algunos cabezales de impresora.

