
Esta es una página estrictamente personal. Para cualquier consulta, por favor dirigirse a:
elmailderafa@gmail.com
Los contenidos de estas páginas están sujetos a una licencia Creative Commons. Su uso comercial indebido – bajo cualquier formato, soporte o modalidad – infringe las leyes de la Propiedad Intelectual. La difusión de cualquier contenido incluido en esta página web deberá especificar el nombre del autor así como la dirección electrónica del acceso: www.rafazaragoza.com.
De haberlos, los detractores serán perseguidos por la Ley.
NOTA SOBRE LOS DERECHOS DE AUTOR:
Nadie sabe dar una explicación sobre porqué el mecanismo de funcionamiento de los derechos de autor ha acabado siendo como es, pero es un hecho. A estas alturas, y suponiendo que alguien consiga grabar un disco, es muy frecuente que el compositor reciba un 6% del porcentaje total de reparto de beneficios que genera su obra. Si retrocedemos un paso hacia atrás, de no existir la obra no habría beneficio alguno, y sin embargo un montón de ‘elementos intermedios’ se beneficia de la comercialización de la obra mucho más generosamente que el propio autor. Esta situación, generada en torno a la filosofía del copyright, ha puesto en alerta a colectivos de artistas que prefieren regalar o compartir su obra antes que engordar los intereses – descaradamente primados – de los ‘no autores.’. Una especie de complejo entramado de intermediarios se ha consolidado a lo largo de los años dejando el mecanismo legal de la propiedad intelectual en un plano que roza lo ridículo. Pero la gente no suele saber que la obra que es propiedad de uno lo es para siempre (hasta que pasa a ser del dominio público, unos sesenta u ochenta años, depende del país) y las condiciones de uso de esa obra solo las puede poner el propio autor. Esa es la fuerza real de la autoría. Y hay que usarla, tanto como uno pueda. Al menos hasta que la filosofía del intermediario deje de tener la potencia que (por razones ‘vaya usted a saber’) tiene ahora.
Es importante tomar conciencia de que en este mundo el distrubuidor de las patatas puede ganar más dinero que el agricultor. Eso no es sano, no es bueno, no es socialmente higiénico, y con el copyright (tal y como funciona ahora) ocurre lo mismo.
