I D A
LA APARICIÓN DEL PENSAMIENTO INTELIGENTE
Siempre he sentido una enorme curiosidad por el estadio de la evolución humana en el que aparecen los primeros rasgos del pensamiento inteligente. En el sentido de ser capaz de discurrir de modo que pueda predecirse alguna forma de acontecimiento o hecho futuro que no tenga necesariemente que ver con los ciclos naturales.
Está claro que nuestros ancestros más lejanos debieron estar fuertísimamente marcados por el instinto de supervivencia. En un mundo hostil, de un primitivismo brutal, un descuido podía costarles la vida. Para lo bueno y para lo malo, los humanos más primitivos debíamos tener un sentido de presente, una percepción del instante que se vive muchísimo más intensa que la que nosotros tenemos hoy. De algún modo, haber podido conquistar parcelas del sentido de futuro – en el fondo una definición de la inteligencia – ha propiciado que, en buena parte, se diluya nuestra intensidad en la percepción del presente.

“Si hay agua y hay sol, hay vida. Y si hay vida puedo comer y por tanto sobrevivir”
“En los desiertos hay sol pero no agua y por eso no hay vida”
“En las cavernas hay agua, pero no hay sol, y por eso no hay vida”
“Solo cuando el agua y el sol coinciden aparecen miles de formas de vida. Aquí hay agua y sol y además puedo protegerme y cobijarme con los míos. Aquí me quedo”
Este pudo haber sido un mecanismo lógico basado en la observación de los fenómenos naturales, que podría hacer comprensible la ley primera de la supervivencia. Pero, ¿en qué momento podría afirmarse que aparece la idea que pone de manifiesto la inteligencia, el mecanismo que permite asociar más allá de la supervivencia?
Si alguien puede ayudarme en esto, se lo agradeceré. ¿Existe algún libro donde se explique bien la evolución, el salto del pensamiento mágico al simbólico y de ahí al pensamiento científico?
LA LUZ ESTÁ, SOLO HAY QUE PRENDERLA

Me contaron esta historia en Perpignan, durante una de esas noches en que, tras una cena multitudinaria, se van formando pequeños grupos hasta que finalmente la conversación central acaba ramificándose y alejándose hasta los temas más insospechados.
En una ciudad cercana a Lyon un hombre de aspecto formal está dando de comer a las palomas en un parque.A su lado, un hombre ya entrado en años, aunque no viejo, de aspecto bastante desaliñado, observa el revoloteo de las palomas sin decir nada. Pasan unos minutos y el hombre desaliñado le dice al señor que da de comer a las palomas:
- “¿No es fantástico, cómo las aves han conseguido domar la fuerza de la gravedad y usarla a su antojo, por pura supervivencia adaptativa?”
El compañero de banco, un poco sorprendido ante este tipo de observación, guarda silencio y contesta con un lacónico: “Sí”
Poco después, un crio lanza una piedra al estanque y se queda observando cómo aparecen ondas concéntricas sobre la superficie del agua. De nuevo, el hombre desaliñado habla en voz alta: “Fíjese usted, de qué manera la Naturaleza nos está diciendo que el equilibrio es una norma, una directriz, la mejor de las formas de transmitir la energía es aquí bajo la forma de ondas circulares: el equilibrio es simétrico y no hay pérdidas erráticas, arbitrarias de energía. Es la manifestación de una ley perfecta que no repugna a la observación ni a la inteligencia”. Y ese comentraio, tan impropio de alguien a quien había considerado un mendigo o poco más, estimula la respuesta del compañero de banco:
- “¿Es usted profesor?
- ¡No, que más hubiera querido…!
- Disculpe, pero soy director de un instituto de enseñanza media y me ha parecido que, por su forma de hablar, había sido usted docente…
Se entabla una conversación entre los dos y el director de Instituto se da cuenta de que el ‘mendigo’ ha vivido una existencia con muchas privaciones, marcada por una evidente mala fortuna familiar. No ha tenido suerte en la vida.
Y sin embargo, a medida que van hablando, el hombre desaliñado va dando muestras de una capacidad de disfrute por desentrañar las cosas de la vida, del mundo, extraordinaria hasta el punto que el director del Instituto acaba ofreciéndole un puesto de portero-celador, a tiempo parcial.
Leandre, que así se llama el portero del Instituto, muestra con los alumnos una actitud paciente hasta lo inimaginable -’todos hemos sido jóvenes’- y cautiva a los adolecentes con sus reflexiones sobre el sentido último de las cosas, de las cotidianas y de las más profundas. Hasta tal punto se gana el afecto de los alumnos que el director le propone una clase de ‘Introducción a las ideas’ como actividad extraescolar, complementaria (cosa que no gusta nada al claustro de profesores).
Permanece tres años realizando esa actividad y su clase se convierte en una de las predilectas del alumnado, aún siendo de libre elección. Como habla para todos por igual y no usa palabras técnicas, la edad no es un requisito para asitir a sus charlas.
Me contaron que por una cuestión de celos profesionales, fue despedido por irregularidades en la contratación o un pretexto por el estilo.
Ocho o diez años más tarde, la persona que me contó esta historia asistía a una cena de exalumnos, y naturalmente en ella si habló mucho del celador, de Leandre. Todos mostraron un gran afecto por aquel hombre y le recordaron como un ejemplo de ‘lo que deberían ser los profesores’.
A los postres, el director del instituto, que seguía siendo aquel hombre que un día había coincidido en el banco de un parque con un ‘desaliñado’, tomó el micrófono y dijo:
“Durante los tres años que Leandre estuvo en nuestro instituto se sembraron las simientes de muchas carreras y de muchas vocaciones. Revisando las estadísticas de licenciados que han pasado por nuestro centro, nos hemos dado cuenta de que Leandre contribuyó a elevar el índice de licenciaturas un 2,5 por ciento más que en las generaciones anteriores o posteriores. Podemos decir que la tarea de Leandre, modesta académicamente, pero impagable desde el punto de vista humano, fue pedagógicamente más estimulante que la de cualquier profesor que haya pasado por este instituto jamás”
Me contaron también que tras ser despedido, a Leandre se le perdió la pista. No se supo más de él.

IDEAS: PUERTA, BARRIO DE GRACIA, BARCELONA
Las personas somos seres desconcertantes, muy amenudo contradictorios. Nadie puede escapar de esto y por suerte la imperfección es intrínseca a la naturaleza humana. La mejor de las intenciones puede ser letal y el peor de los instintos puede garantizar la superviviencia de una especie entera. La vida, entendida como ‘el pedurar en el tiempo’ es vertiginosamente difícil de entender. El contraste de ideas es uno de los pocos caminos que tenemos para aclarar el laberinto de la existencia. Di lo que piensas, di lo que sientes. Porqué sientes lo que piensas y porque piensas lo que sientes.
BUSCANDO LA SALIDA

La Constitución alemana de Weimar, que nace tras la primera guerra mundial, pasa por ser un modelo en cuanto a aspiraciones y logros sociales de lo que más tarde iba a ser el estado del bienestar, surgido tras la segunda gran guerra. Fue una Constitución moderna y valiente para la época. Pero las circustancias de la Historia no acompañaron ni el espíritu ni la letra.
Tras el crack del 29, y como una de sus consecuencias, en Alemania se produce una crisis social espantosa, con millones de parados y una creciente incertidumbre por lo que se refiere al sentido del futuro. Las clases dominantes no quieren saben nada del ‘bolchevismo’ y temen que los sectores obreristas, fuertemente motivados, puedan forzar una sovietización del modelo de estado. Pero la experiencia del ‘fallo capitalista’ representado por la crisis del 29 es también temida, porque es la evidencia de que como modelo el capitalismo es también capaz de generar efectos devastadores. De ese modo, los dos polos que modulan la dinámica de las ideologías quedan fuertemente tocados y la constitución de Weimar, una buena carta magna, se ve más y más constreñida por los dos partidos que se hallan en los extremos del arco parlamentario: el comunismo por un lado y el fascismo por el otro.
Por temor a los extremos (capitalismo-comunismo), el surgimiento del nazismo cobra cada vez más vigor y la idea del régimen fuertemente autoritario y militarizado se va aceptando como la solución a una situación que, socialmente, parecía no encontrar la puerta de salida. La idea del progreso social, relegada a un segundo plano y peligrosamente vinculada a la idea de poder, hacen que el gigante europeo entre en crisis, y su entorno y área de influencia empiezan a caer por una pendiente vertiginosa.
La experiencia vivida en primera persona puede más que la racionalización en los momentos difíciles y cuando el devenir de la historia se convierte en un huracán se hace muy difícil escapar de su influjo. Si has tenido la suerte de nacer como un babyboomer tu vida será una cosa, pero si te toca nacer en un momento y un lugar muy complejos, harás lo mismo que millones de personas en ese momento y en ese lugar.
Es la lotería del nacimiento.
SIN PAGAR, SIN COBRAR, PARA SU DISFRUTE

No sé el nombre de quien se tomó el tiempo para pintar sobre una pared esta composición. Lo ha compartido con la gente y ha dejado algo suyo sin pedir nada a cambio. Me llena. Y desde aquí se lo agradezco sinceramente, sea quien sea.
LA BANDERA DE TOCHOLANDIA

Aquí, una propuesta de bandera para el pais del ladrillo. Ya puestos, mejor que haya bandera, así no hay equívocos.
TESELACIONES

TESELAR
Algo aparentemente tan sencillo como enlosar el suelo para conseguir una regularidad geométrica en las formas (teselar), se rige también por leyes matemáticas. Más allá de las formas geométricas sencillas, la tarea de ‘enlosar’ puede convertirse en un auténtico reto matemático. No hay tanta variedad de formas modulares que puedan teselar como uno podría llegar a pensar. A medida que la forma geométrica básica va siendo más compleja, más difícil es rellenar el plano usando tan solo rotaciones de ese módulo original. Tesela y loseta tienen un mismo significado, aunque creo que tesela se usa en el aula y loseta en la obra.
CALIGRAFIX

EL TRAZO
Este documento, fechado en el año 1849, fue un regalo que me hicieron Enrique y Yolanda, dos personas de cuya amistad me enorgullezco desde hace más de treinta años. Creo que lo compraron en Bélgica, en uno de esos mercadillos fantásticos donde se puede encontrar de todo (soy trapero, a mucha honra).
A estas alturas se hace incluso difícil pensar que hubo gente hace un siglo y medio que se dedicara a caligrafiar documentos con esa meticulosidad, y duele pensar que se haya perdido ese oficio, porque hay algo en la continuidad del trazo que parece tener que ver con el hilo mismo de la vida y con la forma en que la vida era vivida entonces. Al ver ese documento por primera vez pensé que un minuto de la persona que lo escribió quizás era más valioso que una hora de nuestra vida, hoy. La percepción del tiempo debe haber cambiado muchísimo en un siglo y medio, y con ella el sentido del valor de la vida.
Gracias, Pareto y ‘Yola’, lo guardo en un sitio especial.
BEWARE OF MAYA

Entre lo que las cosas parecen ser y lo que son, puede haber diferencias sutiles o enormes. En ocasiones nos aferramos a nuestra percepción de la realidad sin tener en cuenta la perspectiva y sacamos conclusiones equivocadas sintiendo que tenemos toda la razon. Se cura con los años, los desengaños y las coces. Saber encajar eso sin caer en la negatividad es un ejercicio difícil, al menos para mi lo es, pero es lo que hay. Aprender a vivir es aprender a resiturse y a resituar el mundo constantemente. Y es una lección que no se acaba nunca.
