¿BLANCO?.. PERO ¿QUÉ BLANCO..?
El mundo en el que vivimos nos marca definitivamente hasta límites que no podemos ni sospechar. Ocurre porque ‘lo de afuera’ es de una rotundidad brutal cuando somos bebés (solo recibimos estímulos), pero también porque como receptores somos ‘material sensible’.
Un crío esquimal no es consciente de lo que va aprendiendo. Pero, llegado el momento, usará sesenta y siete palabras distintas para expresar los diferentes matices del color blanco.