ARTE RUPESTRE CONTEMPORÁNEO

Sobre un puerta de fondo negro aparecen los trazos en color naranja de un dibujo que me llamó poderosamente la atención. Después de observarlo con cuidado, da toda la impresión de haber sido garabateado por la mano de una criatura. No parece haber intención de componer una figura o una representación y sin embargo dos siluetas claras destacan del fondo: un elefante a la izquierda y lo que podría ser un caballo a la derecha.
Si estos trazos hubiesen aparecido en una caverna probablemente habrían sido considerados una muestra extraordinaria de arte rupestre por su gran fuerza expresiva y enorme capacidad de síntesis. Creo que es el dibujo atropellado de un crío que rayaba simplemente sobre una puerta. Me sorprendieron el impacto, la fuerza y la sencillez de la composición. En algún momento llegué a pensar que bien podría tratarse del resumen, condensado, de una larguísima carrera de un pintor que hubiese desarrollado sus capacidades tras años de estudio, práctica y dedicación. Las dos formas de entenderlo son chocantes: o el puro instinto del dejarse llevar, o el resultado de toda una vida trabajando. Y finalmente pensé: ¿cuántas cosas podemos llegar a proyectar, de nuestra cosecha, sobre algo que en realidad no es nada? Son solo rayas sobre una puerta oscura.