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SEXTAS DIATÓNICAS – A EVITAR

2/ 05/ 2007Rafa Zaragoza

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Los grados II, III, VI y VII de la escala mayor armonizada contienen intervalos de sextas que son notas evitar.

Si al acorde de Re menor 7 le añadimos su sexta mayor (Si), generamos un acorde cuyas notas son Si, Re, Fa y La, con lo cual dejaremos de percibir el Re m7 para escuchar un Si m7b5. Desde el punto de vista de la atención del oyente ese nuevo bloque sonoro puede resultar muy desorientador, porque allí donde se esperaba un sonido menor con función de subdominante menor, aparece un sonido semidisminuído, con función de VII, o, en el mejor de los casos, una sustitución del sonido V, un dominante (siempre en la tonalidad mayor).

Sobre el acorde de Mi m7, la sexta diatónica es un Do, una sexta bemol. De nuevo, el Do desestabiliza el equilibrio interno del acorde de Mi m, produciéndose un sonido indeterminado que desorienta, por el su carácter inestable: Mi, Sol, Si, Re + Do. Si reagrupamos los intervalos y consideramos ese acorde como un Do, obtendríamos un Do mayor (con séptima mayor) y una novena mayor añadida, una inversión que nos conduciría al centro tonal, I, estable, y de nuevo se perdería el carcater menor del acorde original y con él su función natural primaria (sonido menor de dominante).

Sobre el acorde de La m7 aparece de nuevo una sexta bemol (Fa), rompiéndose así de forma estrepitosa la estabilidad de la tríada menor (#5 añadida). En este caso, la omisión del Fa es especialmente importante porque el acorde de sexto grado es el relativo menor de la tonalidad, y para poder construir sobre él se hace necesaria la mayor estabilidad posible. Aún recalificando el acorde como Fa mayor (Maj 7: Fa, La, Do, Mi) obtendríamos un acorde de subdominante (IV); nada que ver con la función de tónico menor que el oído espera del La m7.

El VII, un Si semidisminuido (Si, Re, Fa, La) contiene una sexta bemol, el Sol natural; forma parte de la escala relacionada y no es una nota agresiva si se maneja con cuidado, ya que el acorde semidismuido – VII – no deja de ser una inversión del V sin tónica (3, 5, b7 y 9), de forma que la nota Sol no resulta tan extraña si la contemplamos desde este ángulo. El modo Locrio es un poco difícil de manejar al principio, pero dado su carácter digamos magnético, los encajes de melodía diatónica tienden a sonar sobre el acorde más rotundos y cerrados.