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¿QUÉ SIGNIFICA PUTA?

29/ 11/ 2007Rafa Zaragoza

G A T B 4

Supongo que debería tener unos nueve años. Me di cuenta entonces de que los mayores, cuando utilizaban la palabra puta, hacían gestos de complicidad, o sonrisas maliciosas, guiños… ese tipo de cosas. Los críos son críos, pero no son tontos. Y aquello a mi me tenía intrigado, de modo que decidí averiguar qué diablos significaba aquella palabra que despertaba en los adultos unas reacciones tan curiosas.
Abrí el diccionario – creo que era el Casares – fui a buscar la palabra puta y leí: Ramera, mujer pública. ‘Puta la madre, puta la hija que la cobija’. Pero yo no sabía que era una mujer pública ni tampoco qué era una ramera. ‘Bueno, si no aparece como puta, estará como ramera’, pensé. Busqué ramera en el diccionario y después de los dos puntos solo aparecía: puta. Decepción, pero al fin y al cabo algo había aprendido, que una puta era una ramera y que una ramera era una puta. Del significado de las dos palabras ¡nada de nada!
Muchísimos años después, mi hermano estaba hojeando el Covarrubias, uno de los primeros diccionarios de la lengua española (curiosísimo y divertido; lo recomiendo; es caro) y dió con un filón, con la idea que permitía rastrear significados y acepciones de la palabra puta. En resumen la idea viene a ser esta :

- En la antigüedad las ciudades estaban amuralladas. La nobleza y el clero tenían todo el poder, de modo que las decisiones que se tomaban en las ciudades o venían del noble o venían de la iglesia. Según se explica, la presencia de las prostitutas en el interior de la ciudad amurallada se detectaba enseguida porque olían muy mal. De aquí procede la primera acepción, porque estar imputado en algo significa estar en un asunto que huele mal. Tras detectar la presencia de las mujeres de mala vida en la ciudad, eran expulsadas ‘extramuros’, es decir, no podían ejercer su profesión dentro del recinto amurallado.

- Por causa de la pobreza y las hambrunas, muchas mujeres se dedicaban la prostitución, y al no poder ejercer dentro de la ciudad se tomaban la norma al pie de la letra. Construían unas pequeñas chozas pegadas a la cara exterior de la muralla, es decir literalmente ‘extramuros’. Para hacer el lugar un poco más confortable, dentro da cada choza había un pequeño horno. Pero horno en latín es fornus, y de aquí que a estas mujeres se las conociera como fornicarias, de donde proviene el verbo fornicar.

- A medida que iba pasando el tiempo, la cara exterior de las murallas se iba llenando de esos pequeños recintos, hasta que la cosa ‘clamaba al cielo’. Entonces las autoridades echaban a las prostitutas a cajas destempladas, de forma que la muralla quedase libre de pecado. Pero el ingenio es muy poderoso cuando aprieta el hambre. Y entonces las prostitutas se las ingeniaban para dejarse caer por los lugares donde trabajaban los hombres: la era, el molino, el sembrado, etc. Construían allí unas chozas muy rudimentarias donde poder ejercer y para ello utilizaban ramas. De ahí proviene la palabra ramera.