Rafa Zaragoza - guitarrista

Rafa Zaragoza - foto

ELÈCTRIC – 8 DE ENERO – 22h

6/ 01/ 2009Rafa Zaragoza

Armónicos, imanes y cosas

Unos tres meses atrás, casualmente, se me cayó un imán de las manos. Estaba revisando las pastillas – la guitarra plana, conectada al ampli, sobre una mesa – y el imán cayó justamente sobre las cuerdas a la altura de la pastilla de agudos. No se me había ocurrido pensarlo nunca, pero al ser la pastilla también un imán, en un instante se produjo un efecto sonoro curiosísimo que atrapó enseguida mi atención. El imán vibraba sobre las cuerdas, en zigzag, cada vez con más rapidez  produciendo un zumbido misterioso. Atrapado por la curiosidad repetí el ‘accidente’, esta vez con muchísimo más volumen, dejando caer el imán sobre zonas distintas del campo de cuerda. Me sorprendió, por segunda vez, un efecto que no era el que andaba buscando. A grandes volúmenes, cualquier roce con el instrumento produce una emisión de armónicos puros, no asociados a la fundamental. Y ahí me quedé atrapado.

Hay un pensamiento de Stanislaw Lem que simpre me ha gustado, “Las ideas son como los piojos: todo el mundo puede tenerlos, pero no a todos pican”. Y a mi esta idea me picó. A través de efectos electrónicos pude ampliar el rango de frecuencias, los armónicos resonantes. Después llegó la manipulación con objetos y finalmente la propuesta al violoncelista Pere Cardoner, quien  amablemente aceptó compartir en directo la exprimentación a tiempo real.

Tres meses después de haber iniciado esta pequeña aventura tengo toda la impresión de que existe un territorio sonoro inmenso, con muchas peculiaridades que esperan ser descubiertas. Y para llamar a las cosas por su nombre, soy consciente de que apenas acabo de tomar el primer atajo que hace posible la exploración de ese territorio. Jueves, 8 de enero de 2009 en Elèctric, Trav. de Gràcia-Bailén, a las 22 h.

FLYER- CABARET HOFMAN- ELECTRIC 8 ENE 2009

Vídeo, fragmento 1. Guitarra, mazas, kalimba realimentada, efectos digitales y violoncelo:
CLIP 1 ELECTRIC – 8 ENERO 2009

BRAXTON & BRAXTON

26/ 12/ 2008Rafa Zaragoza

braxton contrabass

Por casualidad me entero hoy de que el gran saxofonista-disidente Anthony Braxton es el padre de Tyonday Braxton, miembro de la banda The Battles, uno de los grupos más interesantes – para mi – de nuevo rock o como quiera que eso se etiquete ahora. Desde la primera vez que les oí, me llamó mucho la atención su actitud y la multidireccionalidad del ‘foco’ de su música’. Es como si una forma del eclecticismo, de punto de mira musical, se hubiese repescado para reconducirlo a formas musicales abiertas, aunque más concretas, para desarrollar el concepto de creatividad musical en la banda de rock, llevándola a sus extremos conceptuales y musicales. Grandes trabajadores del lenguaje, multiinstrumentistas y arriesgadores, The Battles siguen entre mis preferidos. Una agradable sorpresa. Braxton y Braxton, dando guerra. En la foto, papá Braxton tocando un saxofón contrabajo. A tener en cuenta: entre una mano y la otra hay casi un metro de distancia. (Foto: Angeline Evans)

TRADICIONES – TRAICIONES

23/ 12/ 2008Rafa Zaragoza

RAICES - BARCELONA- CIUTAT VELLA

“Es que los chinos no se esfuerzan por cominicarse con los demás”, oigo decir a una señora mayor en el mercado. Poco después añade: “Y cada vez vienen más…”  Da que pensar, la cosa.

Probablemente estamos viviendo el tiempo en que ha habido más movimientos migratorios – y más rápidos – en toda nuestra historia. Nos guste o no, las fronteras físicas y las culturales se están desvaneciendo. Las distancias y los tiempos necesarios para recorrerlas se han fulminado. La interacción de los rasgos culturales, de las identidades, está perfilando lo que será el hombre del siglo XXI. La inmediatez del acceso a la información y la comunicación instantánea han acelerado ese movimiento vertiginoso  de personas e intereses, creando modelos nuevos, impensables un cuarto de siglo atrás.

Aunque no tiene mucho que ver con mi forma de entender las cosas, ahora pienso muy en serio que hay que preservar los patrimonios. Tradiciones, lenguas, culturas, costumbres, formas de entender el mundo… pueden ir cayendo en una especie de efecto dominó por causa de un movimiento espiral, vertiginoso, que hemos impulsado entre todos. Las culturas menos favorecidas, más frágiles, son las más amenazadas. El peso demográfico y el poderío económico van a ser los motores de esta trituradora histórica que relegará a quienes no salen en la foto.

Nunca he sido partidario de las endogamias culturales, entre otras cosas porque cuando son muy intensas tienden a universalizar ideas que no son otra cosa que localismos. El movimiento yo – mi familia – mi casa – mi calle – mi ciudad – mi país, etc. siempre me ha parecido un rasgo humano a superar, comprensible, lógico y por eso compartible, pero a superar. La verdadera dimensión humana es para mi, antes que nada, universal. Si no hemos aprendido esto de la historia es que no hemos aprendido nada. Y tengo toda la impresión de que en pocas décadas aparecerá un homo globalis caleidoscópico, como resultado de un potaje de influencias dispares, impredecibles en este momento.

Las tradiciones son el reflejo de las formas de vida de colectivos de personas en el tiempo. Es sano mantenerlas y conservarlas, pero no hasta el punto de que se pueda considerar traición – o traidor – a quien no las alienta. Es una frontera delicada, porque detrás de las costumbres suele haber mucha carga emocional, ancestros, vidas pasadas, vamos… mucho ADN. Pero la idea del hombre moderno, a mi entender, pasa por la voluntad de querer comprender el interior del otro, su mundo, sin imponer condiciones.Y ese mecanismo tiene que ser recíproco.
Solo las raices que nos unen a un tronco común son biológicamente sólidas. Todo lo otro son ramas. Bonitas, pero ramas.

CANCIONES COMO MONTAÑAS

17/ 12/ 2008Rafa Zaragoza

PALMERA - FRUTOS

No tuve la suerte de conocerle – aunque hubiera querido – porque siempre he sentido una gran admiración por Joan Baptista Humet. Me gustan las buenas canciones, como me gustan las buenas historias. Si una buena historia bien contada ya es mucho, la buena historia bien cantada – estoy convencido- es una de las formas más directas de transmitir el contenido de una idea o un sentimiento.

Componer buenas canciones es muy difícil. Las palabras son como imanes y los imanes atraen, pero también repelen. Solo los grandes compositores de canciones son capaces de contemplar su trabajo desde varios niveles de profundidad. El silabeo tiene que encajar sobre la rítmica con naturalidad. El verso – como parte de la estrofa – no puede ser forzado, ni como palabra ni como idea. La narración, el discurso del mensaje a lo largo del tiempo ‘cantado’, es muy delicado, porque una palabra fuera de lugar, inapropiada, puede destrozar una canción. La melodía nos llega como una estructura con una lógica interna capaz de hacernos evocar, enfoca nuestra atención hacia un paisaje emocional evanescente que solo las palabras acabarán concretando. El encaje, el equilibrio entre el lenguaje hablado y el melódico-rítmico, es la prueba de fuego. Los ‘escuchadores’ son más listos y más sensibles de lo que algunos cantantes piensan y cualquier forma de distorsión en ese equilibrio se percibe enseguida como forzada. En dos palabras, componer una canción redonda, potente, definitiva, es dificilísmo.

Por encima de lo que es propiamente la canción está el punto de mira, el ángulo desde el cual el autor contempla y ‘traduce’ la realidad. Es uno de los aspectos que más me gustan de la obra de J B Humet. Es profundamente humano, no hace concesiones y habla desde la propia condición de persona. No se alía con ‘momentos históricos’ ni con opiniones sesgadas para pequeñas o grandes capillas. Es intemporal y por eso su mensaje vale para todos y vale para siempre. El estribillo de ‘Que no soy yo’ es una idea universal, que conecta con todas las personas de todos los tiempos. Y su forma de describir ‘el sentido de la identidad personal’, dicho de esa manera – sencillísima y muy profunda a la vez – nos muestra la verdadera dimensión de su talento.

No sé muy bien por qué, pero me quedo con la impresión agridulce de que Joan Baptista Humet debería ocupar el lugar – el verdadero lugar – que le corresponde como compositor de canciones. Aunque no siempre, pero sí a menudo, el tiempo reconduce las cosas a su lugar natural y ahí queda su trabajo, para quien quiera aprender cómo se hacen canciones como montañas.

QUE NO SOY YO

A veces pienso que aún tengo suerte
sin una perra y aún me divierte mi profesión,
desde una noche en la que Dios quiso
comprometerme con el hechizo de una canción.
Y ahora acabemos de ser sinceros
que a mi también me gusta el dinero, y la vanidad
pa’ no ser menos que mis amigos
que se conforman con un suspiro de libertad.

Y una lucecita que apenas se ve
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces pienso que lo más grande
de que dispone el hombre es el hambre de conocer,
que abrir un libro es abrir las alas
sobre las cosas que nunca acabas de poseer.
Y empiezas a edificar tu mundo
de las ideas en un segundo de intuición,
para acabar bajo los cimientos
esclavizando tus sentimientos a la razón.

Y una lucecita que apenas se ve
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo.

A veces vibro con cualquier cosa
una mirada se me hace hermosa si mira en paz,
por un cachorro que se extravía
que así yo entiendo a mis alegrías, vaivén fugaz.
Y porque sufro y me pongo al lado
del oprimido y amordazado que echa a andar,
porque él ha hecho que el mundo gire
y hay que cantarle pa’ que no olvide su libertad.

Y una lucecita que apenas se ve
cuando estoy a solas va diciéndome
que no soy yo, que aún no soy yo

————————————

Habrá que hacernos a la idea
que sube la marea
y esto no da más de sí.

Habrá que darnos por vencidos
y echarnos al camino
que no hay nortes por aquí.

Al sueño americano
se le han ido las manos
y ya no tiene nada que ofrecer,

sólo esperar y ver si cede
la gran bola de nieve
que se levanta por doquier.

Hay que vivir, amigo mío,
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.

Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.

Hacer del sol nuestro aliado,
pintar el horno ajado
y volver a respirar.

Quitarle centinelas
al parque y a la escuela:
columpios y sonrisas volarán.

Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente
mientras se va dorando el pan.

Hay que vivir…

Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.

Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.

Darles a nuestros hijos
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo en el hogar.

Y si aún nos queda algo de tiempo
poner la cara al viento
y aventurarnos a soñar.

Hay que vivir…

SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO

16/ 11/ 2008Rafa Zaragoza

Un guitarrista me cuenta la siguiente historia: ha estado ensayando durante dos horas, sin interrupciones. La guitarra, en primer plano, tira de los temas y hay muchos movimentos de acordes, riffs, etc. Tuvo que pedir a sus compañeros de grupo que dejaran de tocar porque la mano izquierda no le respondía bien. Al mirar la palma de su mano, se dio cuenta de que en la base del pulgar se le habían apelotonado los músculos, aquella zona se había endurecido y notaba una compresión – no dolor – que no podía reconocer. En un primer momento temió estar sufriendo una tendinitis, pero resultó ser otra cosa: el síndrome del túnel carpiano.

TUNEL CARPIANO BO.jpg
El túnel carpiano es como un pasadizo estrecho donde se apelotonan tendones cuyas funciones afectan a los movimientos de la mano. Además, en el centro de ese ‘paquete’, se encuentra el nervio mediano, responsable de la transmisión/recepción de órdenes e impulsos nerviosos.

Lo que ocurrió al amigo guitarrista fue consecuencia de un exceso de trabajo continuado en un grupo de músculos de la mano, creo que de los flexores. El sobreesfuerzo provocó una inflamación de los tendones dentro del túnel carpiano y como consecuencia el nervio mediano quedó comprimido. A partir de ese momento las funciones de su mano izquierda quedaron resentidas. No podía tocar. Afortunadamente unos tres cuartos de hora después se dio cuenta de que las cosas habían vuelto a la normalidad. La inflamación remitió, el nervio mediano quedó liberado de presión y la movilidad de su mano volvió a ser normal. No había sido una tendinitis. Pero tomó buena nota de la importancia de los períodos de descanso.