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Higgs a visionary

BOSÓN DE HIGGS, EL VÉRTICE DE LA PIRÁMIDE

4/ 07/ 2012Rafa Zaragoza

Verán ustedes, la noticia publicada hoy, referente a una altísima probabilidad de haber ‘capturado’ el bosón de Higgs ha significado una de las mayores alegrías para un servidor desde hace muchos, muchos años. Cada cual es como es.

Soy un apasionado de los descubrimientos científicos – dominguero, quede claro – y desde que Asimov me atrapó con su claridad expositiva y su nitidez de pensamiento, no puedo resistirme a la comprensión de las ‘cosas’ que sustentan este mundo. O los otros, porque, finalmente, las leyes ciertas, reales, lo sustentan todo.

Hasta donde yo he conseguido entender, dos ramas de la Física moderna han compartido leyes, elementos comunes, ciertos, que se relacionan, complementan y realimentan: la Relatividad General y la Física Cuántica. Si visualizáramos estas dos potentes aproximaciones a la realidad del comportamoento del Universo como dos ruedas dentadas, que interaccionan y ‘hacen funcionar’ todo, uno de los dientes de un engranaje no ‘encajaría’ (o no encajaba), faltaba ‘algo’.

Cincuenta años atrás, un físico llamado Higgs predijo el modelo teórico de cómo debía ser y comportarse una partícula llamada bosón – que lleva su nombre – para que esos dos engranajes funcionaran a la par, sin incoherencias. De esa forma la Relatividad General y la Física cuántica serían dos realidades complementarias que coexistirían compartiendo un mismo modelo, compacto, coherente, de interpretación de las leyes que gobiernan el Universo.

Muchas cosas apasionan en el mundo de la ciencia, pero quizás la que más me atrapa sea la capacidad de predecir qué ocurrirá, dadas unas condiciones, en el futuro más o menos inmediato: ahora, a diez minutos vista o a un millón de años a partir de este momento. Conquistar, predecir con certeza las parcelas de futuro, viene a ser uno de los logros más impresionantes del conocimiento humano. Y aquí no vale la parcelación, el estancamiento ególatra, corporativo, pequeño y romo al que estamos acostumbrados en nuestra vida cotidiana. Desde la invención de la rueda hasta la Física cuántica, miles de generaciones se han preguntado a lo largo de la historia: pero esto, ¿porqué ocurre así? Importa poco si fueron Neandertales, Sapiens, patagónicos o afganos, el instinto del saber, del conocer, es humano. Aunque más de uno intente patrimonializarlo con banderolas de colorines. Tú comes con un tenedor porque alguien lo ideó algún día, aunque no sepas quien fué.

Miles de humanos curiosos y anónimos contribuyeron en la construcción de este enorme edifico al que hoy llamamos Ciencia. Sin olvidar que muchos de ellos conquistaron merecidamente un pedestal en la historia, con sus nombres y apellidos. Ellos, a menudo denostados o rechazados por los clichés mentales, sociales o religiosos de su tiempo, son probablemente quienes merecen más respeto. La valentía en el convencimiento rotundo de la nueva idea es un valor en sí mismo.

La curiosidad humana, el deseo de comprender la causa última de las cosas me hace sentir orgulloso de ser una persona, muy al contrario de otras ‘características’ que me avergüenzan hasta lo indecible. Pero la noticia aparecida hoy en la prensa internacional es de las que ponen los pelos de punta y compensa en buena medida un tiempo de desaliento y tristeza que ha revelado el lado más penoso, feo, de nuestra condición de humanos.

En otro momento me gustará comentar – solo desde mi intuición de lego en la materia- las consecuencias de este brutal descubrimiento, el vértice de una pirámide invertida en la que lógica, coherencia y sentido común pueden, o no, seguir caminos predecibles o impredecibles. ¿Cómo es posible que una partícula pueda ocupar, simultáneamente, dos espacios físicos distintos? Pues eso. Aquí estamos.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/04/actualidad/1341384264_933365.html